El Sofá: Lujo y Confort

sofá lujo y confort

Si buscamos la historia del sofá común veremos como siempre ha sido un símbolo de lujo y confort. Al remontarnos al periodo 6000 A.C, podemos encontrar que los sofás se creaban con materiales lujosos como oro, plata, bronce y una variedad de joyas.

Además, en la antigua Grecia (8BC-6AD) era muy significativo dónde te sentabas, es decir, la plebe debía sentarse en el suelo y las personas importantes se sentaban en sofás muy bien tallados y cómodos. Hoy en día no es tan radical la diferenciación entre la persona que se sienta en un sofás y la que no se sienta en uno.

Un sofá imponente, grande y cómodo normalmente es un señal de que la persona que lo posee es alguien importante. ¿Cuántas veces se ha sentado en un sofá y pensado “es más cómodo que mi cama”? Esa sensación de comodidad que puede prestar un sofá es lo que diferencia cuando en una sala hay uno que fue creado para dar comodidad y otro que lo fue solo para adornar.

Hoy en día hay una cantidad infinita de opciones de sofás en cuanto a sus telas. Se encuentran telas comunes, gamuza, cuero entre otros. En cuanto a la funciones que cumplen, podemos ver que hay alternativas que solo tienen la función de ser un lugar donde sentarse, como hay también aquellos que tienen un montón de funciones como posa pies plegables, masajeadores, con control térmico y hasta con lugares para guardar comidas y bebidas mientras vea la televisión o lea un libro.

Tener un buen sofá más que un lujo es una necesidad, así sea para su casa o para su oficina, las personas son más felices cuando tienen un lugar muy cómodo para descansar de las labores del día (y aún más cuando tiene masajeador, ¿verdad?).

Si toda esta información te hizo sentirte incómodo en la silla en la que te encuentras ¡no hay problema! Ve a TodoOficina.com y checa las opciones que tienen en sofás y elige al fin ese sofá de tus sueños que te regalará tantos momentos de tranquilidad y confort.

Artículos relacionados: sillas y sillones para sala de espera, sala de espera contemporánea.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *